Debemos ser coherentes, no podemos contradecirnos sin evolución. Una vez que establecemos en lo que creemos, no podemos negociar ni retroceder, el dialogo es limpio, siempre que se respeten las partes, sino es imposición de ideas, sin embargo, hay verdades incuestionables, hay puntos donde el disentir va más alla de la moral.
Santificarse con nuestras obras es el camino, debemos entendernos como seres especiales que estamos comprometidos con alcanzar la santidad, sin contradicción, herir no puede ser bueno a veces, matar no puede ser una elección, dañar a tus semejantes no es negociable de acuerdo a aquello que el fin justifica los medios. No, un rotundo No.
Nuestra misión es la Santidad, para la Gloria de Dios
