martes, 27 de junio de 2017

Sueños de seguir

Existe una inevitable condición del ser humano que se inclina a  la búsqueda de aceptación social y con un incesante predominio del ego, esto define generalmente nuestra individualidad. Digamos que somos individuos, personas, de dentro hacia afuera pero definidos por el entorno.

¿Como responder ante una agresión en un entorno agresivo y partiendo de tus valores morales y formación previa ante sucesos de injusticia y calamidades propuestos como estilo de vida por un sector poderoso de la sociedad donde vivimos?

Desde tiempos remotos el hombre se ha tratado de imponer sobre el mismo con conductas impropias y desprovistas de diálogo o negociación. Como decía Tomás Hobbes, el hombre es lobo del hombre. Pero esa no es la única manera posible de reaccionar ante una injusticia, el imponernos de formas violentas cuando queremos mostrar un punto o simplemente expresar nuestra opinión.

Triste ver que figuras relevantes de poder en una sociedad actual, llamada a ser civilizada, viole derechos,  razones de vida y denigre de la quinta esencia humana y su dignidad. El ser humano es tal en cuanto desarrolla sus relaciones humanas desde la inteligencia y valores morales. ¿Debo pues golpear cuando no me escuchan o me maltratan?

A gritos de libertad y con voluntad un hombre puede sin violencia enfrentar cualquier escollo. Muestras en la historia hay muchas. La dignidad prevalece cuando la violencia no se responde con violencia.