jueves, 17 de julio de 2014

El Reflejo de Jesús en mi rostro

Ser buenos, debemos ser buenos, eso nos repiten nuestros padres desde niños, al menos en un hogar funcional promedio, también lo hacen las maestras en las escuelas, centros deportivos, familiares diversos. Y muchos de nosotros tratamos de ser buenos, pero siempre me pregunto: ¿Que es exactamente ser bueno?. Desde la dictadura del relativismo moral se abre un pergamino muy peligroso de opciones que colocan la bondad desde el punto de vista de quien la ejecute, de quien reciba los beneficios de dicha bondad y también del entorno. Así justificamos hasta el peor de los comportamientos, desde el simple estornudo en una habitación llena de gente, hasta el más vil de los asesinatos. ¿Ese relativismo es bueno? No creo que la bondad sea juzgada de acuerdo a Maquiavelo, y que todo corresponda al cristal que use al evaluar lo que veo. No, eso es conveniente, es simplista.
 
Entonces surgen en mi preguntas desde la finalidad. ¿ Debo ser bueno para que? O mejor aún, el origen de la bondad: ¿Desde que premisa ética debo ser bueno?. Si le preguntamos a un yihadista, ser bueno es inmolarse por la Fe Islámica aunque eso le cueste la vida a miles de inocentes para ellos infieles, un origen divino y una finalidad mucho más divina, no creo estar de acuerdo.  Así que el tema de veras es complejo, más aún fuera de un marco moral y ético, que cruzando la ley natural, o sea, a lo que se inclina naturalmente el hombre en cada civilización, a muy groso modo, no matar, no robar, no maldecir, etc, nos deja en un lugar algo sombrío si solo observamos nuestras capacidades humanas, nuestro entorno o nuestra idiosincrasia.  ¿Que nos empuja a ser buenos?, Un sistema de leyes que no todos cumplen pero que tienen su escala de recompensa y castigo, una abrupta civilización occidental con ciertos originales que se debaten en acontecimientos que a su vez responden a intereses de clases o económicos. No, no se, desde un punto de vista globalizado, no siempre es bueno ser bueno. ¿O si?.
 
Nos enseñan a algunos de chicos: Debes estudiar, no le pegues a tu hermano, debes graduarte y seguir estudiando, hay que ser un profesional, un "buen" trabajo no te vendría mal, pero, y lo externo, ¿que vemos a nuestro alrededor?. Conozco muchos que no siendo buenos bajo los parámetros socialmente aceptados, le pasan cosas buenas, viven bien y muchos creen que de veras son buenos. ¿Es una contradicción o un juicio particular muy temerario de mi parte?. Eso me lleva a establecer una premisa odiosa que pasa a ser  una finalidad en si misma: 'A los buenos no siempre le pasan cosas buenas y los no buenos, por no decir malos, tienen bondades y éxito'. Mmm interesante. ¿Quien lo decide entonces?,  alguien debe decidir el grado de bondad o que tanto de buenos tenemos cada uno. Nuestra Libertad. la elección que hagamos, es quien decide hacer lo bueno o hacer  lo malo, sin embargo no enmarca esta libertad que es bueno ni que es malo.
 
Esta es una entrada practicamente sin conclusión porque no puedo atreverme a juzgar firmemente este particular, más en tiempos pluriculturales, aunque suelte unas pinceladas que van delineando un boceto de que pienso y siento. Sin ser bueno, o siendo malo, ¿que puedo definir de la bondad humana?. No mucho, pero la clave esta en ver en cada uno el amor o que despierta su amor, allí desde el amor, hasta Hitler era bueno, cuando amamos de verdad algo, nuestros ojos solo pueden ser bondad y cuando esa bondad se refleja en el objeto admirado se completa el circulo. ¿No dijo Jesús: Amense los unos a los otros como  yo les he amado?. Desde el amor se puede entender mejor la bondad, y evaluar como podemos ser buenos y no morir en el intento. Ya esta escrito: Dios es Amor. Creo que puede ser un buen fin y comenzar.
 
¿Veo el reflejo de Jesús en mi rostro o por el contrario siempre el espejo me regresa un rostro adusto y carcomido por las pasiones, los odios, las intrigas, las contrariedades?. Debo concentrarme para ser mejor persona siempre y así, hoy puedo decirlo, desde la palabra de Dios, darle cumplimiento a sus mandatos para así establecer el Reino de Dios ya acá en la Tierra, no tenemos que esperar el cielo, porque simplemente no sabemos si lo hemos ganado, eso corresponde a Dios. Ese juicio no es nuestro.
 
Entonces: ¿Que es ser bueno? o ¿Por que a la gente mala le pasan cosas buenas? o ¿Debo ser bueno con base a que precepto?. No lo se, de verdad son preguntas que no se responder. Sólo me pregunto siempre, ante cualquier acto, ante cualquier proceder:
¿ Que haría Jesús en mi lugar?.

jueves, 3 de julio de 2014

Ver para Creer

Cuentan las escrituras sagradas cristianas un evento de importancia digamos parcial para el momento de la narrada Resurrección de Jesús El Cristo, este, no es otro que la duda, diríamos hoy día razonable, que le surgió al apóstol Tomás, seguidor del Maestro, uno de los doce elegidos, con respecto a su vuelta a la vida, al hecho de vencer la muerte de Cruz.
 
El apóstol en cuestión dice, según nos relata el evangelio de Juan: "Si no veo en sus manos la marca de los clavos, si no meto el dedo en el lugar de los clavos, y la mano por su costado, no creeré", esto lo decía en referencia a Jesús en una reunión con los otros apóstoles que le insistían que El mismo había resucitado y ciertamente Tomás aún no le había visto, dudaba, era humano, lo vio morir, o supo de su muerte, no podía creer en su resurrección porque ese no era un evento común, la gente muere y no vuelve a la vida, pensaría.
 
Sin embargo es notable que siendo Tomás de sus seguidores más cercanos, seguramente habrá visto tantas obras realizadas por Jesús cuando estaba en vida, entre ellas, la resurrección de Lázaro, ¿Por que le costaba creer?, ¿Por que nos cuesta creer hoy?. Es parte del misterio de Dios, es un misterio su Kerigma, su muerte, su Resurrección, es una cuestión de Fe.
 
Pero Jesús le tenia reservada una experiencia personal y mística, porque ocho días después de esa duda, se le apareció al propio Tomás ante los otros y le dijo: "Mira mis manos y toca mis heridas, extiende tu mano y palpa mi costado, en adelante no seas incrédulo, si no hombre de Fe." A lo que Tomás de rodillas al piso le contesto: "Señor Mio, Dios Mio." Notable acierto, lo reconoce como su Dios, como su Señor, El Kyrios.
 
Creyó al ver, dichosos los que creen sin haber visto, frase acuñada para la historia, que proviene de los labios de Jesús. Un día como hoy, ¿Creemos porque vemos, necesitamos ver para creer?. La Fe es una virtud dada por Dios, es un don, pero es cierto que a veces simplemente dejamos a un lado las cosas de Dios porque nos resulta penoso, porque encara nuestros actos, porque su mandato cuestiona nuestras vidas. ¿Por que elegimos entonces? ¿En que se basa nuestra libertad además de la consabida inteligencia y voluntad? Cuando es coartada esa libertad vamos derecho a un proceso alienante y decimos que la Fe nos condiciona, pero no es cierto que, al no querer o aceptar creer, desviamos nuestra mirada hacia otros derroteros quizás llenos de mentiras disfrazadas de verdades.
 
Somos Tomás, somos como el, con su duda, más el camino a la santidad esta lleno de tropiezos y noches oscuras, debemos levantar la vista, pensar, amar y creer. Dichosos nosotros porque creemos sin haber visto, eso dijo el Señor.